jueves, 23 de abril de 2009

Watergate: una opinión

A 35 años de la renuncia de Richard Nixon
¿Podría suceder hoy el Caso Watergate?

Es fácil poder imaginar un nuevo caso Watergate si lo pensamos como un acto de corrupción en el que participa el gobierno, porque lamentablemente percibimos la falta de claridad en ciertos temas gubernamentes. Pero, si hablamos de “Caso Watergate” como el fenómeno periodístico que produjo la renuncia de un presidente en Estados Unidos, la situación se torna casi imposible.
En primer lugar por el nuevo concepto de periodismo, escasamente comprometido. No creo que la culpa sea específicamente de los redactores, sino de la forma en que esta organizado el poder. Se sabe que los noteros tienen editores, pero éstos a su vez están bajo el mando de otros, y así hasta llegar al director del diario que generalmente depende del dueño un multimedio. Y allí se encuentra el quid de la cuestión: hoy en día las cúpulas de las empresas de noticias están muy cercanas al poder y tienen sus propios intereses.
No se puede decir que exista una mordaza literal como en épocas dictatoriales, pero existe una mucho mas poderosa: el dinero, que juega un papel decisivo, sobretodo en época de crisis económica mundial. De esta manera, la libertad de prensa se ve coartada.
Cuando el periodismo se convirtió en un negocio, poco importó lo demás. Si no se tiene vocación, y por ende no se intenta volver a los valores fundamentales y originarios de la profesión, que se trata de perseguir y difundir la verdad, las cosas difícilmente cambien.
Las voces que se quieren alzar contra este sistema son censuradas o limitadas por los gobiernos. ¿Cuantos temas que son tapa los vemos ocupar cada vez zonas mas alejadas de las páginas centrales hasta que desaparecen? Hay varios ejemplos argentinos recientes. ¿Qué paso con la valija de Antonini?¿Ese dinero proveniente de Venezuela era para el gobierno?. ¿Y el caso de la efedrina?. Los dueños de los laboratorios tenían fondos en rojos por millones de pesos pero habían invertido otros millones en la campaña de elección de Cristina Kirchner, y encima una persona clave del caso se suicida. ¿Nadie sabe qué paso?¿A nadie le parece sospechoso ni le interesa averiguar?
Aquel periodista que sí lo sabe, se debería sentir en la obligación moral de contarlo a todo su pueblo, pues de una noticia así puede llegar a depender el futuro político de un país.
Lamentablemente, el único espacio para la libertad de publicación es el blog. Pero el grave problema es que sus creadores generalmente son personas bastante alejadas del poder que no cuentan con fuentes cercanas al mismo, por ende es incapaz de develar cuestiones del gobierno.

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