El Estado ha desarrollado diferentes formas de vigilar y controlar. Ha establecido códigos para el comportamiento social. Ha organizado grupos especiales de funcionarios dedicados a vigilar y castigar a la población. Pero la policía, los inspectores de Seguridad e Higiene, los controles fronterizos y hasta los servicios aduaneros tienen hoy un nuevo desafío, para el que no fueron diseñadas: la web.
Aunque internet existe hace años, el cambio que ha experimentado en la última década ha hecho que cambien sus posibilidades. En unas pocas horas (o con un poco de suerte, en menos de una), se efectúa la transmisión de datos equivalentes a una película entera en cualquier conexión doméstica. El control que se puede efectuar sobre el enorme volúmen de información que circula por internet es apenas parcial.
Además, lo que circula por la red no termina de estar regulado por las leyes. Los juicios parecen una demostración de la versatilidad de los magistrados para adaptar leyes pensadas para otras tecnologías más que la aplicación de normas precisas. Los países del primer mundo apenas si han comenzado a actualizar sus legislaciones. Pero todos llegan tarde, incluida Argentina.
Pero hay otro punto que complica las cosas: el mercado del trabajo. Las labores realizadas para internet pueden implicar hacer tareas que, antes, efectuaban más de una persona. Es el caso del periodismo, donde incluso algunos profesionales no defienden la especificidad de su tarea. Ayudando al empresario, que busca aprovechar las nuevas tecnologías para reducir costos de personal, poco se hará para que estos avances no lleven a desaparecer a fotógrafos e infógrafos, reducidos a tareas que ahora debe hacer quien antes escribía. También aquí falta regulación laboral específica.
El cambio tecnológico: superación y nuevas posibilidades
Pocos años antes,
La posibilidad de trabajar on-line con todos estos soportes hacen de internet un nuevo medio de comunicación. Diferente, más inmediato y plural, como lo demuestran a diario los hechos importantes que suceden y son censurados, como el fraude en Irán.
Sin dudas, menos masivo que la radio, la televisión o, incluso, los diarios. Quienes usan internet son generalmente jóvenes, pero además el costo de una computadora frena su ingreso en una gran parte de la población. La televisión y la radio son más accesibles, tecnológica y económicamente. Además, internet implica una interacción entre el lector/oyente/"tele-vidente", que no es fácil de entender para quien recién se inicia en el mundo digital.
Poder transferir enormes cantidades de datos y de mantener una conexión ininterrumida ha hecho que internet ofrezca nuevas posibilidades. Las redes sociales (Facebook, Twitter, My Space, Orkut) permiten utilizar estas nuevas tecnologías, y forman un nuevo ámbito de sociabilización, aunque virtual. Atrás han quedado los programas de chat, como Mirc, contemporáneos a Napster, ya listos para entrar en el "museo" tecnológico.
